Flacidez facial: por qué aparece y qué podemos hacer para mejorarla
Un día te miras al espejo y notas que el óvalo facial ya no está tan definido como antes. O que la piel de las mejillas parece haber perdido algo de firmeza. No necesariamente hay más arrugas, pero el rostro se ve diferente.
La flacidez facial forma parte del proceso natural de envejecimiento y no aparece de un día para otro.
Se desarrolla progresivamente a medida que cambian diferentes estructuras del rostro y la piel pierde parte de su capacidad para mantenerse firme.
La buena noticia es que entender por qué ocurre también permite saber qué podemos hacer para cuidar la piel y, cuando sea necesario, valorar diferentes opciones para mejorar su firmeza.
¿Qué es exactamente la flacidez facial?
Cuando hablamos de flacidez solemos pensar únicamente en una piel que «se descuelga», pero el proceso es algo más complejo.
Con los años disminuye progresivamente la producción de colágeno y elastina, dos componentes relacionados con la firmeza y elasticidad de la piel. Al mismo tiempo, también se producen cambios en otras estructuras del rostro.
El resultado puede apreciarse especialmente en zonas como las mejillas, la línea mandibular, el contorno facial o el cuello.
No todas las personas experimentan estos cambios de la misma manera ni a la misma edad.
¿Por qué aparece la flacidez facial?
El paso del tiempo es uno de los principales factores, pero no es el único.
La genética influye bastante en cómo envejece nuestro rostro. Hay personas que mantienen durante más tiempo una piel firme y otras que empiezan a apreciar cambios antes.
La exposición solar acumulada también tiene un papel importante. La radiación ultravioleta puede afectar a las estructuras que mantienen la calidad y elasticidad de la piel, por lo que protegernos del sol no sirve únicamente para prevenir manchas.
A esto podemos sumar factores como el tabaco, determinados cambios hormonales, las variaciones importantes de peso o nuestros propios hábitos.
Por eso, dos personas de la misma edad pueden presentar grados de flacidez completamente diferentes.
¿A qué edad empieza a perder firmeza la piel?
No existe una edad concreta en la que de repente aparezca la flacidez.
Los cambios relacionados con el envejecimiento cutáneo comienzan de forma progresiva mucho antes de que podamos apreciarlos a simple vista. Con el tiempo, esa pérdida de firmeza puede hacerse más evidente.
En algunas personas empieza a preocupar alrededor de los 40 años. Otras la notan antes o bastante después.
Por eso tiene poco sentido elegir un tratamiento simplemente porque hemos cumplido una determinada edad. Lo importante es valorar cómo está la piel y qué cambios se están produciendo en el rostro.
Flacidez y arrugas no son lo mismo
Es fácil meter todos los signos del envejecimiento en el mismo saco, pero una arruga y la pérdida de firmeza no tienen exactamente el mismo origen.
Las arrugas de expresión, por ejemplo, están muy relacionadas con el movimiento repetido de determinados músculos. La flacidez tiene más que ver con los cambios que afectan al soporte y a la firmeza del rostro.
Y luego está la pérdida de volumen, que tampoco es exactamente lo mismo.
Una persona puede tener pocas arrugas y empezar a notar cierta flacidez en el óvalo facial. Otra puede tener líneas de expresión marcadas y conservar bastante firmeza.
Esta diferencia es importante porque no todos los signos del envejecimiento deberían tratarse de la misma manera.
¿Cómo podemos prevenir la flacidez facial?
No podemos detener el paso del tiempo, pero sí podemos cuidar algunos de los factores que influyen en la calidad de nuestra piel.
La protección solar diaria probablemente sea uno de los hábitos más importantes. También ayuda mantener una rutina cosmética adecuada, evitar el tabaco y cuidar la alimentación y el descanso.
Eso no significa que seguir una rutina perfecta vaya a impedir que aparezca flacidez. El envejecimiento es inevitable y también intervienen factores que no podemos controlar, como la genética.
Lo que sí podemos hacer es mantener la piel en las mejores condiciones posibles y evitar acelerar algunos de esos cambios.
¿Se puede mejorar la flacidez facial sin cambiar nuestros rasgos?
Esta es una preocupación bastante habitual cuando alguien empieza a plantearse un tratamiento.
Mejorar la firmeza no debería significar transformar el rostro ni intentar que una persona de 50 años parezca tener 25.
El objetivo puede ser mucho más sencillo: trabajar la calidad de la piel, favorecer su firmeza y conseguir que el rostro mantenga un aspecto natural.
Para ello existen diferentes opciones dentro de la medicina estética. La elección dependerá del grado de flacidez, de la zona que queramos trabajar y del estado general de la piel.
No hay un único tratamiento válido para todas las personas.
Tratamiento para la flacidez facial: ¿qué opción es la adecuada?
Antes de elegir un tratamiento para la flacidez facial, conviene saber qué está provocando los cambios que vemos.
A veces el problema principal es la calidad de la piel. En otros casos puede existir también pérdida de volumen o cambios más evidentes en determinadas zonas del rostro.
Por eso una valoración previa es importante.
En ArtClínic se estudia el rostro de manera global antes de recomendar un tratamiento. La idea no es tratar una zona de forma aislada porque sí, sino entender qué necesita cada paciente y qué resultado quiere conseguir.
Zafiro y el cuidado de la firmeza de la piel
Dentro de la Colección Piedras Preciosas de ArtClínic, Zafiro es uno de los protocolos orientados a trabajar el rejuvenecimiento y la firmeza.
No se trata de aplicar exactamente el mismo tratamiento a todas las personas. Como ocurre con el resto de la colección, el protocolo se adapta después de valorar las necesidades de cada paciente.
Zafiro forma parte de Belleza sin pausa, la filosofía de ArtClínic que entiende el cuidado de la piel como algo progresivo. No esperar necesariamente a que los cambios sean muy evidentes, sino adaptar los cuidados a cada momento.
La firmeza también se cuida con el tiempo
La flacidez facial no aparece de repente y tampoco existe una edad exacta a partir de la cual haya que empezar a tratarla.
Lo importante es observar cómo evoluciona nuestro rostro y distinguir si lo que estamos viendo es pérdida de firmeza, volumen, calidad de la piel o una combinación de diferentes factores.
A partir de ahí sí podemos decidir qué merece la pena trabajar.
Si has empezado a notar cambios en el óvalo facial o una pérdida de firmeza, en ArtClínic podemos realizar una valoración personalizada y recomendarte el protocolo que mejor se adapte al estado actual de tu piel.
